lunes, 22 de noviembre de 2010

Deudas



A la luz del Limay


Cuando nada nos queda
cuando tanto nos falla

En la pura memoria
relumbra el Río Limay

Se aparece de pronto
la serpiente turquesa

Y los ojos se lavan
en la luz del Limay

Sol de la Patagonia
que acaso no podemos

No todo está perdido
luce lumbre el Limay

Entre las pardas cuestas
derrama su esplendor

Sereno indiferente
se nos vuelve el Limay

Con su belleza arisca
pueden contar con él

Distante en apariencia
nadie olvida al Limay
 
Lima lento y alivia
los vislumbres que alumbra
 
De todo se hace cargo
libre y largo el Limay
 
Como la áspera tierra
y el cielo ilimitado
 
El Limay se regala
sin pensarlo dos veces
 
No es que nos pertenezca
se hace amigo si quiere
 
Libre luz del Limay
limando nuestros límites
 
Él guapea creciendo
suelto en nuestro recuerdo
 
No es para deshacernos
que nos llama el Limay
 
Porque a nada se achica
obliga a ser nobleza
 
Lame lomas sin límite
la luna en el Limay
 
No es prenda ni es comercio
ni vil chafalonía
 
Es amistad de orgullo
la que ofrece el Limay
 
Una cosa de hombres
una cosa de dioses
 
Cuando todo se olvide
que no cese el Limay
 
De Poemas Pendientes, de Rodolfo Alonso.

martes, 9 de noviembre de 2010

Ser artista


"Algunas noches, mientras camina penosamente por Main Road con su impermeable, sus pantalones cortos y sus sandalias, el pelo aplastado por la lluvia y deslumbrado por los faros de los coches que pasan, es consciente de lo extraño que debe ser su aspecto. No excéntrico (tener un aspecto excéntrico resulta de alguna forma distinguido), simplemente extraño. El disgusto le hace rechinar los dientes y acelera el paso.
Es delgado y ágil, pero al mismo tiempo es flácido. Le gustaría ser atractivo, pero sabe que no lo es. Le falta algo esencial, algún rasgo bien definido. Sigue teniendo un aire de niño. ¿Cuánto tiempo va a tardar en dejar de ser un niño? ¿Qué le va a curar de la niñez y lo va a convertir en hombre?
Lo que le curaría, si llegara, sería el amor. Puede que no crea en Dios, pero sí cree en el amor y en los poderes del amor. La amada, la señalada por el destino, será capaz de ver de inmediato más allá de su exterior extraño e incluso insulso y percibir el fuego que arde en su interior. Mientras tanto, tener un aspecto insulso o extraño es parte de un purgatorio que tiene que pasar a fin de salir algún día a la luz: la luz del amor y la luz del arte. Porque será artista, eso ya hace tiempo que está decidido. Si de momento tiene que ser desconocido y ridículo, se debe a que el destino del artista es sufrir el anonimato y el ridículo hasta el día en que se revelen sus verdaderos poderes y quienes se burlan y se mofan de él tengan que callarse."

Fragmento de Juventud, memorias de J.M.Coetzee.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Pequeños poemas



Aquí y ahora

Quiero más música
más cerveza
embriagarme de música
ir hasta el muelle
y ver el mar
cómo escarcea sereno
lleno de un amor
negro y ciclópeo.

Quiero el viento frío
en el rostro
y la ribera bañada de espuma
y ver las parejas caminar
sin tener que preguntarme
si esto es
o no es
una desgracia;
sólo para sentir
la libertad, el momento
y el lugar
que me tocan.

Deseando que sea
siempre
que sea.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Muerte

"Y tus sillas se quedaron vacías hasta que fuimos a enterrarla con aquellos hombres alquilados, sudando por un peso ajeno, extraños a cualquier pena. Cerraron la sepultura con arena mojada; bajaron el cajón despacio, con la paciencia de su oficio, bajo el aire que les refrescaba su esfuerzo. Sus ojos fríos, indiferentes. Dijeron: << Es tanto >>. Y tú les pagaste, como quien compra una cosa, desanudando tu pañuelo húmedo de lágrimas, exprimido y vuelto a exprimir y ahora guardando el dinero de los funerales...
Y cuando ellos se fueron, te arrodillaste en el lugar donde había quedado su cara y besaste la tierra y podrías haber abierto un agujero, si yo no te hubiera dicho: << Vámonos, Justina, ella está en otra parte, aquí no hay más que una cosa muerta >>."

Fragmento de Pédro Páramo, de Juan Rulfo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Cómo escribo


"Escribo a mano y hago muchas, muchas correcciones. Diría que tacho más de lo que escribo. Tengo que buscar cada palabra cuando hablo, y experimento la misma dificultad cuando escribo. Después hago una cantidad de adiciones, interpolaciones, con una caligrafía diminuta.
Me gustaría trabajar todos los días. Pero a la mañana invento todo tipo de excusas para no trabajar: tengo que salir, hacer alguna compra, comprar los periódicos. Por lo general, me las arreglo para desperdiciar la mañana, así que termino escribiendo de tarde. Soy un escritor diurno, pero como desperdicio la mañana, me he convertido en un escritor vespertino. Podría escribir de noche, pero cuando lo hago no duermo. Así que trato de evitarlo.
Siempre tengo una cantidad de proyectos. Tengo una lista de alrededor de veinte libros que me gustaría escribir, pero después llega el momento de decidir que voy a escribir ese libro.
Cuando escribo un libro que es pura invención, siento un anhelo de escribir de un modo que trate directamente la vida cotidiana, mis actividades e ideas. En ese momento, el libro que me gustaría escribir no es el que estoy escribiendo. Por otra parte, cuando estoy escribiendo algo muy autobiográfico, ligado a las particularidades de la vida cotidiana, mi deseo va en dirección opuesta. El libro se convierte en uno de invención, sin relación aparente conmigo mismo y, tal vez por esa misma razón, más sincero."

Ítalo Calvino.

lunes, 11 de octubre de 2010

Del trabajo diario y de la inspiración


"Decididamente, la inspiración es hermana del trabajo cotidiano. Estos dos contrarios no se excluyen en absoluto, como todos los contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hombre, como la digestión, como el sueño. (...) Si se consiente en vivir en una contemplación tenaz de la obra futura, el trabajo diario servirá a la inspiración, como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmo y poderoso sirve para escribir legiblemente, pues ya pasó el tiempo de la mala letra."

Charles Baudelaire.

lunes, 4 de octubre de 2010

Mujer y cristianismo

"...adquirió la mujer un extraordinario relieve. Abandonó su reclusión y ocupó en los salones un lugar eminente, respetada y halagada por los caballeros, y ensalzada por los juglares, ministriles, segreres y trovadores. En ella residía el amor, y el caballero consideró digno de su rango humillarse ante su debilidad en la misma medida en que creía necesario ser arrogante ante la fortaleza de su enemigo. Porque el amor comenzó a ser considerado como la más alta expresión de la vida, y su ejercicio una de las nobles posibilidades de toda vida noble."


Fragmento de La Edad Media, de José Luis Romero.