viernes, 5 de febrero de 2010

Bukowski

Un poco de poesía, de un excelente poeta.


A solas con todo el mundo

La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben demasiado
y nadie encuentra al otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama,
la carne cubre
el hueso y la
carne busca algo más que carne.

No hay ninguna posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.

Nadie encuentra jamás al otro.

Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
las tumbas se llenan.

Nada más
se llena.


Arrinconado

Bueno, ellos ya decían que llegaría
esto:
viejo,
perdido
el talento, titubeando
con las palabras.
Escucho pisadas
sordas, me vuelvo,
miro detrás de mi...
aún no, perro viejo.
Demasiado pronto.
Ahora
ellos están sentados hablando de
mí: sí, le ha ocurrido, está
acabado... es una
pena.
Nunca fue gran cosa,
¿verdad?
Bueno... no, pero ahora
ahora
están celebrando mi defunción
en tabernas que yo ya no
frecuento
ahora
yo bebo solo
dentro de esta máquina
defectuosa.
Mientras las sombras cobran
formas
peleo en lenta
retirada
ahora
la promesa que fui
mengua
mengua
ahora
enciendo otros cigarrillos
me sirvo otras
copas
ha sido una hermosa
pelea
y aún
lo es.

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